22 de julio de 2022

Cinco Años de Consagración: Rvdmo. Rafael L. Morales Maldonado

Seis años atrás, la Iglesia Episcopal en Puerto Rico se unió en nombre Dios para tomar una de las decisiones más importantes que tiene como institución: la elección de un/a Obispo/a para una diócesis. La figura del Obispo dentro del orden de una diócesis es vital para el buen funcionamiento de la misma. Obispo, palabra que proviene del griego episkopos, significa supervisor. Como episcopales, nuestro propio nombre también nos vincula al Obispo. Al llamarnos episcopales, reconocemos la importancia de este ministerio y del rol del Obispo en la Iglesia. La persona que ejerce esta vocación tiene la responsabilidad de ser el supervisor y pastor principal de la diócesis. Según lo expresado en el Bosquejo de la Fe, en el Libro de Oración Común, “el ministerio del obispo es representar a Cristo y su Iglesia, especialmente como apóstol, sacerdote principal y pastor de una diócesis; velar por la fe, unidad y disciplina de toda la Iglesia; proclamar la Palabra de Dios; actuar en nombre de Cristo para la reconciliación del mundo y la edificación de la Iglesia; y ordenar a otros para continuar el ministerio de Cristo”. En fin, que el trabajo de un/a Obispo/a es, ciertamente, uno de gran envergadura.

 

 

En el año 2016, nuestra Diócesis de Puerto Rico se embarcó en el proyecto de buscar y escoger una persona que asumiera las responsabilidades del ministerio del episcopado. En la Iglesia Episcopal, nuestros procesos de toma de decisiones incluyen tanto S al clero como al laicado. Por consiguiente, la tarea comenzó en un esfuerzo conjunto entre el Comité Permanente y los delegados del laicado y del clero de cada arcedianato. Se llevaron a cabo asambleas especiales en distintas regiones de Puerto Rico en las cuales, los delegados y delegadas escogieron personas que eventualmente serían los miembros del Comité de Búsqueda y Nominaciones y del Comité de Transición. Las personas electas pudieron expresar en qué comité querían servir. Luego de esta elección, fueron citadas a un retiro de preparación para el proceso de búsqueda y elección.

 

Por espacio de seis meses, el Comité de Búsqueda y Nominaciones trabajó en todo aquello relacionado a desarrollar un perfil del Obispo para esta diócesis, abrir la convocatoria, recibir nominaciones, evaluar los expedientes de las personas que respondieron a este llamado, entrevistar a las distintas personas, tener espacios de diálogo y retiro con las personas nominadas y, finalmente, seleccionar a cuatro candidatos para la papeleta de elección. Los candidatos fueron: Rvda. Presb. Carla Roland Guzmán, Rvdo. P. Rafael L. Morales Maldonado, Rvdo. P. Luis F. Padilla Morales y Rvdo. P. César E. Ramírez Segarra. Una vez los candidatos fueron seleccionados, se procedió a realizar una ronda de presentaciones en varias áreas de Puerto Rico. El Pueblo Episcopal tuvo la oportunidad de conocer sus trasfondos, sus planes de trabajo y sus visiones y posturas sobre la labor de la Iglesia. Luego de estas presentaciones, llegó el día de la elección. El Rvdo. P. Rafael L. Morales Maldonado, antes Rector de la Parroquia Santa María Magdalena y actualmente, Obispo Diocesano, fue el candidato electo.

 

El Comité de Transición, junto con el Comité Permanente y un comité de apoyo, tuvieron a su cargo organizar los eventos correspondientes al fin de semana de Consagración, entre ellos reuniones, una Cena de Confraternización (auspiciada por el Sistema de Salud Episcopal), la Consagración y la Toma de Asiento del Obispo en la Catedral durante una Misa el domingo, 23 de julio de 2017. El sábado, 22 de julio de 2017 llegó el momento esperado. Episcopales de Puerto Rico, el Obispo Primado Michael Curry, invitados de la Iglesia Episcopal en los Estados Unidos y de otras diócesis de la Novena Provincia, representantes de las instituciones de la Diócesis de Puerto Rico, líderes de otras denominaciones religiosas, representantes de gobierno, familiares y amistades, entre muchas personas, se dieron cita en el Centro de Convenciones de Puerto Rico para celebrar la consagración del Obispo Rafael L. Morales Maldonado. La Iglesia Episcopal en Puerto Rico se unió en júbilo y agradecimiento a Dios en ese momento.

 

La Diócesis de Puerto Rico tiene un profundo agradecimiento por toda la gente que participó en este proceso: Comité Permanente y Junta de Directores, Comité de Búsqueda y Nominaciones, Comité de Transición, asesores, equipos de apoyo, las instituciones de la Diócesis de Puerto Rico, todos los pre-candidatos y candidatos que pusieron sus dones y talentos al servicio de Dios y de nuestra diócesis, y en general, todo el Pueblo Episcopal (clero y laicado) que en unidad hicieron posible esta elección. Pedimos sus oraciones para que Dios continúe guiando la labor de nuestro Obispo Diocesano Rafael y que en nuestra Diócesis se siga acrecentando el amor, el espíritu de servicio y oración, y la hermandad entre todas y todos.

 

Artículo tomado de la Revista CREDO Año LXVII • Núm. 562, abril 2022

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