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Nuestros Trabajos (PDF)
Sobre Fundación A.M.A.R.
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Al principio Dios creó el cielo y la tierra. Dios dijo: “Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo”. Dios creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno.
Entonces los bendijo, diciendo: “Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra”. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto día.
Dios dijo: “Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie”. Y así sucedió. Dios hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno.
GENESIS 1; 1, 20-25
“Dios creó al hombre y lo colocó en la tierra para que, ejerciendo el dominio sobre todos los animales, profesara la gloria del Creador.
Bendito seas, Señor, que creaste a los animales y los pusiste bajo nuestro dominio, para que nos ayudaran en nuestro trabajo.
Bendito seas, Señor, que, para entretenimiento de tus hijos, nos das la compañía de los animales domésticos.
Bendito seas, Señor, que en las aves del cielo alimentadas por ti nos das una señal de tu providencia paternal, según las palabras del mismo Jesús.
Bendito seas, Señor, que nos has dado a tu Hijo como Cordero y has querido que en él nos llamáramos y fuéramos de verdad hijos tuyos.
Bendito seas, Señor, que por medio de las más humildes criaturas nos atraes también a tu amor. AMÉN. |
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