Mensaje de Cuaresma 2016

 

Muy amados y amadas en el Señor:

 

En el Oficio del Miércoles de Ceniza que marca el inicio de la Estación Cuaresmal escuchamos las siguientes e impactantes palabras: “En nombre de la Iglesia, les invito a la observancia de una santa Cuaresma, mediante el examen de conciencia y el arrepentimiento; por la oración, el ayuno y la auto-negación; y por la lectura y meditación de la santa Palabra de Dios” (LOC p. 183).  De igual forma el pasaje del Evangelio señalado para el Primer Domingo de Cuaresma toca una fibra muy especial en nuestros corazones: “Entonces Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu al desierto, por cuarenta días, y era tentado por el diablo” (Lc 4:1.2).

 

Con este espíritu penitencial, y lleno de alegría, confianza y fe doy gracias a Dios por permitirme una vez más acompañarles y caminar junto a ustedes este sagrado tiempo litúrgico de la Cuaresma.  El mismo nos abre las puertas para una autoevaluación espiritual tanto a niveles personales como comunitarios, y a dar un seguimiento genuino a nuestro proceso de conversión en Cristo.  El acto de imposición de las cenizas el pasado miércoles sobre nuestras cabezas nos recuerda nuestra condición humana, frágil y pecadora, y nos invita a transformar nuestras vidas por la palabra de Dios, en obediencia de fe.  Esta conversión auténtica nos llevará a experimentar un caminar transformador y sanador por el desierto durante estos cuarenta días y a fortalecer nuestro ser con el poder del Espíritu Santo.

 

Como su obispo y pastor les exhorto aprovechar mediante la oración y reflexión y a través de actos de piedad y de servicio, este tiempo de gracia y bendición que Dios nos regala, especialmente en este año 2016, año de elecciones a nivel civil y de preparación para elegir la persona que habrá de ser mi sucesor/a quien les acompañará durante los años venideros.

 

Reflexión Cuaresmal

 

Les invito a reflexionar en el mensaje de estos dos textos tomados de la Sagrada Escritura:

 

“Porque yo, el Señor tu Dios, te he tomado de la mano; yo te he dicho: “No tengas miedo, yo te ayudo.” (Is 41,13)

 

Hemos de recordar que no estamos solos.  La experiencia que tuvo el profeta Isaías y las palabras alentadoras de Dios nos recuerdan que la Iglesia, a pesar de todas las situaciones adversas por la que pueda pasar, está dirigida y guiada por el Señor.  Él nos toma a cada uno de la mano, nos ayuda y nos acompaña en nuestro peregrinar.  Nuestra oración incesante nos ha de ayudar a descubrir a este Dios que en Jesús se hace parte de la historia, y experimentar su asistencia y acompañamiento durante nuestro caminar en la tierra.  Al igual que Jesús en su humanidad fue tentado por Satanás, también nosotros somos tentados en muchos momentos de nuestra vida.  La experiencia de la Iglesia ha sido que mediante la oración, vencemos al tentador.  Aprendamos a elevar nuestra mirada y poner nuestros ojos fijos en el Señor.  En la contemplación continua y perseverante de la cruz de Cristo, hallaremos salvación y respuesta, fortaleza y dirección, los motivos para creer, esperar y amar.

 

“Estoy seguro de que Dios, que comenzó a hacer su buena obra en ustedes, la irá llevando a buen fin hasta el día en que Jesucristo regrese.” (Flp 1,6)

 

¡El actuar de Dios en nosotros se hace manifiesto!  Hace dos años les invité a adoptar una nueva filosofía de vida en nuestro caminar, o más bien, un nuevo modo de ser y de actuar como Iglesia, plasmando esta intención en una frase escueta y sencilla que recogiera nuestro propósito individual y comunitario: “Transformándonos para servir”.  Hoy, podemos ver sus frutos y cómo de manera lenta pero consistente y efectiva Dios ha continuado la obra de renovación en aquellos y aquellas que le amamos, adoramos y servimos con sincero corazón, transformando estructuras, formas de pensamiento y potenciando con su asistencia divina nuestras comunidades de fe y nuestras instituciones.  Les invito a todos y todas a involucrarnos en esta aventura de fe, poniendo a disposición de Dios nuestros dones y talentos, y dejando que El haga lo que por su voluntad le corresponde.

 

Hemos de considerar que somos un pueblo santo, elegido y bendecido por Dios para ser luz de las naciones.  El desenfreno, la inmoralidad y el desprecio de la vida virtuosa nos lleva a cerrar las puertas de nuestro corazón a la gracia divina, y por ende, terminar en muerte espiritual, la que nos afectará como personas, en nuestra familia y nuestras comunidades.  Este caminar por el desierto cuaresmal se nos presenta como un tiempo propicio para poder vaciarnos de rencores, odios, enfrentamientos, desesperanzas, enjuiciamientos, caprichos personales, conductas idolátricas, celos, violencia, prejuicios y de tantas otras actitudes negativas que nos impiden y nos apartan de la vida en Cristo.  En la medida que logramos vaciarnos de lo mundano y pecaminoso, logramos conseguir y experimentar la plenitud del Espíritu Santo, como lo afirma San Pablo.  Dejemos que ese Espíritu de Dios, como fue la promesa de Jesús, descienda sobre nosotros y nosotras y manifieste su gloria y poder santificador.

 

Pidamos a nuestro Padre Dios sabiduría, entendimiento y buen juicio para seguir asumiendo nuestra responsabilidad evangelizadora, para con nosotros, nuestra familia, nuestra comunidad y nuestra sociedad.

 

El uso del Libro de Oración Común

 

Aprovecho para recordarles y reforzar lo ya anteriormente indicado.  Nuestro Libro de Oración Común ha de ser y debe ser nuestra fuente primaria para nuestra adoración y acción litúrgica particularmente en este tiempo de Cuaresma y Semana Santa que se abre ante nosotros.  Afirmemos nuestra rica y diversa identidad Anglicana y celebremos la misma.  Honremos nuestra tradición.  Nuestro pueblo crecerá y se regocijará en la misma al igual que nosotros/as.

 

Encuentros diocesanos de Cuaresma

 

Durante esta cuaresma, además de las actividades que se estarán realizando en cada una de nuestras feligresías, nos complace invitarles a dos encuentros que serán de gran ayuda y bendición para nuestra Iglesia.

 

 

1. Escuela de Pastores:

Por segundo año consecutivo el clero episcopal se estará uniendo al Cuerpo Ministerial de la Iglesia Evangélica Luterana en la Escuela de Pastores.  Esta escuela se estará llevando a cabo los días 21-23 de febrero en el centro de retiros Casa Manresa de Aibonito.  Durante esos días estaremos en oración, reflexionando sobre el tema, los presupuestos y la necesidad de la Transformación en Cristo, para dar respuesta a las necesidades del siglo XXI.  Espero la participación de todo el clero con asignación pastoral, y sobre todo cuento con la oración de cada uno ustedes el pueblo episcopal.

 

2. Encuentro CPG:

Próximamente tendremos un Encuentro bajo el generoso auspicio del Fondo de Pensiones (CPG) encaminado a fomentar la salud y el bienestar de nuestra Diócesis.  El mismo está programado para tomar lugar los días 10 al 12 de marzo en el Hotel Condado Hilton en San Juan.  Las invitaciones fueron enviadas a ustedes por CPG para el registro (inscripción).  Los detalles específicos les llegaran oportunamente.  Por favor reserven estas fechas pues es indispensable la asistencia y participación de todos/as.  El sábado, 12 de marzo se proveerá también para la participación de los delegados laicos a la 109na Asamblea Diocesana de nuestras respectivas comunidades de fe.

 

Misa Crismal

 

Me complace anunciarles que nuestra Misa Crismal y Renovación de Votos de Ordenación tomará lugar este año el martes, 22 de marzo (Martes Santo) de 10:00 a.m. a 2:00 pm en la Iglesia San Pablo Apóstol en Arecibo.  Anticipo la presencia de todos/as en esta especial ocasión y celebración.

 

Conferencias GEMN

 

Del 18 al 20 de mayo se estará celebrando en PR las Conferencias de Global Episcopal Mission Network en las instalaciones de la Universidad Interamericana de Ponce.  Los interesados/as deben registrarse en la página de GEMN, www.gemn.org.  Nuestro Obispo Primado Michael Curry estará con acompañándonos el viernes, 19 de mayo a las 4:00 PM para celebrar una Santa Eucaristía en la Misión San Lucas Evangelista.

 

Dios los inunde de mucha paz interior en este tiempo cuaresmal, los bendiga, los fortalezca y los acompañe.

 

Salmo 40:4 “Dichoso el hombre y la mujer que han puesto su confianza en el Señor”.  Amén


Su fiel servidor En Cristo,

 

+Wilfrido Ramos Orench

Obispo