Mensaje del Obispo en relación a los trágicos eventos del Terremoto en el País de Ecuador

 

"Porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, era emigrante y me recibieron, estaba desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y me vinieron a ver...  Les aseguro que lo que hayan hecho a uno solo de éstos, mis hermanos menores, me lo hicieron a mí."  San Mateo 25:35-36, 40

 

Muy amados en Cristo:

 

Nos regocijamos en este bendito tiempo pascual como comunidad de fe, y a la misma vez somos movidos a la compasión en solidaridad con el hermano pueblo ecuatoriano que tanto sufre a causa del fuerte terremoto que hace unos días lo sacudió. Ciertamente son eventos inesperados de la madre naturaleza. Cuando llegan estremecen las fibras más profundas de nuestro ser.

 

Por lo tanto, los exhorto de corazón para que seamos un pueblo en oración por todos los afectados. Anticipo a la misma vez vengamos a ser un pueblo de acción en solidaridad con este pueblo hermano agobiado por el sufrimiento. Las palabras citadas de nuestro Señor Jesús recopiladas por San Mateo nos recuerdan nuestra frágil humanidad común; a la misma vez, nuestra mutua responsabilidad.  No olvidemos que en última instancia formamos parte de un mismo Cuerpo, el Pueblo de Dios, extendido por todos los confines de la tierra. Cuando una parte del Cuerpo sufre, todo el Cuerpo sufre... Y como bien dice el popular refrán: "Hoy por ti y mañana por mí..."

 

Por lo tanto, estoy solicitando que este próximo domingo, Sexto en la Estación de la Pascua, recojamos una Ofrenda Especial para apoyar los esfuerzos de ministerio y misión de nuestras hermanas diócesis episcopales en el Ecuador en estos críticos momentos de su historia. Sería ideal si todos los que formamos parte de la gran familia de la Iglesia Episcopal Puertorriqueña (clero, parroquias, misiones, colegios, instituciones, etc.), participáramos en esta iniciativa.

 

La Escritura bien nos recuerda, "Dios ama al dador alegre..." Ofrendemos pues con amor y generosidad en solidaridad con nuestros hermanos y hermanas menores que hoy necesitan de nosotros. En ellos y ellas está plasmado el rostro mismo de nuestro Señor Jesús. Estamos visualizando formas en que nuestro Sistema Episcopal de Salud pueda ser también un recurso de apoyo y solidaridad.  Los mantendremos informados.

 

Tengamos muy presentes en nuestras oraciones a todos los que han perdido sus vidas y ahora están en la presencia del Señor, a sus seres queridos que hoy lamentan su pérdida, a todos los afectados en una forma u otra, y a los que con amor y generosidad ofrecen sus mejores esfuerzos para responder a las múltiples necesidades que van surgiendo. También a todos los que conforman el pueblo Episcopal ecuatoriano para que sean diligentes en el desempeño de su ministerio y misión.  Dios los llene de su paz y de su gracia restauradora.

 

Su fiel servidor en Cristo,

 

+Wilfrido Ramos Orench

Obispo