Mensaje sobre la Perspectiva de Género

 

“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos nosotros somos uno en Cristo Jesús.” - Gálatas 3:28

 

Amados hermanos y hermanas en Cristo:

 

Me dirijo a ustedes a través de este medio para discutir el asunto de la educación con perspectiva de género, que tanta controversia ha generado en nuestro país en las últimas semanas. Como es de conocimiento de muchos, existe una ley que establece que el Departamento de Educación debe diseñar e implantar “un currículo de enseñanza dirigido a promover la equidad por género y la prevención de la violencia doméstica”. Esto ha provocado una diversidad de opiniones sobre el alcance y las implicaciones del concepto “perspectiva de género”, generando discordia.

 

Asumimos nuestra responsabilidad de promover la educación y formación de nuestro pueblo episcopal por canales oficiales, para promover el sano diálogo y discusión de este tema. De estos podrán crear opiniones responsables e informadas y podrán explicar a otros sobre los beneficios de educar a nuestros niños y niñas fomentando valores como la equidad, justicia y tolerancia hacia todos los seres humanos.

 

Entendemos la perspectiva de género como una manera de ver y celebrar las diferencias entre los niños y las niñas, entre los hombres y las mujeres. No se trata de una doctrina o ideología, sino más bien de un método de análisis que puede apoyarnos como pueblo a construir una sociedad más justa, donde la equidad permee en el trato a todos los seres humanos, sean hombres o mujeres. Este método puede ser un instrumento para promover el desarrollo pleno de todos los individuos en la sociedad, hombres y mujeres.

 

Tradicionalmente se asignan roles en la sociedad que pueden ser nocivos pues limitan el pleno desarrollo de los seres humanos, sobre todo de las mujeres, y fomentan la desigualdad: las mujeres reciben una remuneración menor que los hombres cuando realizan un mismo trabajo; las niñas son vista como el “sexo débil” mientras que los varones son criados bajo la premisa de que “los nenes no lloran”.

 

La visión de la perspectiva de género es cónsona con el Evangelio, reconoce que somos hijos e hijas de Dios y que Jesús vino a redimir la humanidad, no sólo a los hombres, sino también a las mujeres. Nuestra Iglesia Episcopal Puertorriqueña se distingue por practicar y fomentar la justicia, equidad e inclusividad. En nuestra Iglesia, hombres y mujeres tienen igual oportunidad para servir y ocupar puestos ministeriales según sus dones y capacidades. Como promesa bautismal enfatizamos la importancia de respetar la dignidad de todo ser humano.

 

Hago eco de las palabras de nuestra Primada, la Ilma. Rvdma. Katharine Jefferts Schori, en la reciente celebración de los 40 años de la primera ordenación de mujeres en la Iglesia Episcopal:

 

“Podemos estar orgullosas, aún sin una completa igualdad, sabiendo que las filas de quienes están solidarios están aumentando. La sabiduría esta por doquier, liberando su gente del opresor, y llega a todo ser humano, no importa su tipo o condición, uniéndolos por la gloria de la justicia y paz.” Los hombres y mujeres que componemos la Iglesia Episcopal Puertorriqueña, somos parte de esas filas solidarias en la búsqueda de la equidad. Fomentamos que la sabiduría continúe llegando a todo lugar, liberando a toda persona de lo que genere opresión, y seamos unidos y unidas por la gloria de la justicia y paz.

 

Invito a la Iglesia y al pueblo de Puerto Rico a considerar la perspectiva de género como una herramienta, un método de análisis respaldado por diversos sectores profesionales y religiosos, el cual puede servir para alcanzar la transformación social que todos deseamos. Una transformación alineada con los valores del Evangelio y del Reino de Dios promulgado por la Iglesia. Invito a la Iglesia a orar para que tengamos hogares, comunidades y un país donde ningún ser humano se vea limitado en sus posibilidades, por los roles designados para ellos y ellas por la sociedad.

 

Por último, deseo también exhortarles a tener intercambios de altura sobre este o cualquier otro tema. Reconocer objetivamente que el propósito principal de la incorporación de la perspectiva de género en la educación es proteger a hombre y mujeres, niños y niñas, por igual. No se trata del uso de libros, gráficas explícitas o de promover comportamiento indebido en nuestros niños y niñas, sino que la Perspectiva de Género es un estilo de vida el cual en esencia ya practica nuestra Iglesia. Nuestra máxima como episcopales es pensar y dejar pensar a otros, es vivir un Evangelio liberador y de esperanza. Somos una Iglesia inclusiva donde desarrollamos y fortalecemos nuestra fe por medio de la Tradición, las Sagradas Escrituras y el uso de la Razón.

 

Queda de ustedes, en Cristo su hermano y pastor,

 

+ Wilfrido Ramos Orench

Obispo